Comienzos saludables, futuros esperanzadores

03.04.2025

En el año 1948 en la Primera Asamblea Mundial de la Salud se propuso la creación de un Día Mundial para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Desde 1950 se viene celebrando el 7 de abril.

Cada año, el Día Mundial de la Salud se centra en un tema específico relacionado con la salud que es relevante a nivel mundial. A través de campañas, actividades y eventos, se busca educar a la población sobre este tema y promover acciones que mejoren la salud de las personas.

La celebración de este día es una oportunidad para que gobiernos, organizaciones no gubernamentales, instituciones de salud y comunidades colaboren en la promoción de hábitos saludables y el acceso a servicios de salud adecuados.

En el año del Jubileo de la Esperanza, en el que el papa Francisco invita a la comunidad cristiana a no quedarse atrás "en su apoyo a la necesidad de una alianza social para la esperanza, que sea inclusiva y no ideológica, y que trabaje por un porvenir que se caracterice por la sonrisa de muchos niños y niñas que vendrán a llenar las tantas cunas vacías que ya hay en numerosas partes del mundo" (Spes non confundit, 9), la OMS ha elegido para el DÍA MUNDIAL DE LA SALUD 2025 un lema que encaja perfectamente con el contenido de la bula papal: Comienzos saludables, futuros esperanzadores.

No es el primer año que el Día Mundial se orienta a la salud maternal y/o infantil: Madres y niños sanos (2005), Ambientes saludables para los niños (2003), Una maternidad sin riesgo (1998).

El 7 de abril se iniciará una campaña sobre la salud materna y del recién nacido para pedir a los gobiernos y a las comunidades sanitarias intensificar los esfuerzos con el objetivo de poner fin a las muertes prevenibles de madres y neonatos, así como de priorizar la salud y el bienestar de las mujeres.

Desde nuestra perspectiva de países occidentales y desarrollados, puede parecer que este objetivo tiene poco sentido, pero, si miramos los datos con los que la OMS justifica la elección, la visión cambia:

  • En el año 2020 se produjo en América Latina y el Caribe una muerte materna cada hora, lo que supuso un retroceso de dos décadas de avances en los indicadores de salud materna en la región.
  • Según las estimaciones actuales, cada año cerca de 300.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto, más de 2 millones de recién nacidos fallecen en su primer mes de vida y millones más nacen muertos.
  • Si las tendencias actuales se mantienen, 4 de cada 5 países seguirán estando lejos de alcanzar las metas de mejora de la supervivencia materna de aquí a 2030, y 1 de cada 3 no logrará las metas relativas a la reducción de la mortalidad neonatal.

Si comparamos datos del año 2022:

Los objetivos que plantea la OMS para este año dedicado a la salud materno-infantil son los siguientes:

  1. Ayudar a que todas las mujeres y recién nacidos sobrevivan y prosperen.
  2. Escuchar a las mujeres y apoyar a las familias. Se precisa una atención de alta calidad que dé apoyo físico y emocional, antes, durante y después del parto.
  3. Gestionar las numerosas problemáticas de salud que inciden en las madres y los recién nacidos: complicaciones obstétricas, afecciones de salud mental, enfermedades infecciosas y la planificación familiar.
  4. Promover leyes y políticas que salvaguarden la salud y los derechos de las mujeres y las familias.

Asimismo, destaca las siguientes claves:

Es posible poner fin a la mortalidad materna y neonatal prevenible. La OMS llama a que se intensifiquen masivamente los esfuerzos para garantizar el acceso a una atención respetuosa de alta calidad para las mujeres y los recién nacidos, especialmente en los países más pobres y en las situaciones de emergencia, donde se producen la mayoría de las muertes.

Las necesidades de salud de la mujer van más allá de la simple supervivencia al parto. Las mujeres de todo el mundo merecen el apoyo de los prestadores de servicios de salud que escuchen sus preocupaciones y satisfagan sus necesidades, incluso en el período posparto prolongado, cuando millones de personas aún carecen de cuidados intensivos.

El acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva sustenta los resultados maternos y la capacidad de las mujeres para planificar sus vidas y su salud: la capacidad de acción y el empoderamiento de las mujeres y las niñas es una "pieza faltante" fundamental para abordar la mortalidad materna y lograr la salud para todos y todas.

Invertir en todos los aspectos de la salud materna y neonatal trae inmensos beneficios para las familias, las comunidades y las sociedades, aborda algunas disparidades clave en materia de salud y añade años y amor a la vida de miles de millones de mujeres y sus familias en todo el mundo.

Unos textos y unas preguntas para la reflexión:

  • La protección a la maternidad y a la infancia aparece en el artículo 25, punto 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
  • No hay paz sin justicia: La paz es fruto de la justicia (Is 32, 17). Para construir una sociedad pacífica y lograr el desarrollo integral de los individuos, pueblos y Naciones, resulta esencial la defensa y la promoción de los derechos humanos (Compendio DSI, 494).
  • Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia (EG 203). ¿Nos quedamos tranquilos en nuestras casas y templos o nos arriesgamos a seguir molestando?
  • Ante las propuestas de aumento del gasto militar y armamentístico, ¿cuál debe ser nuestra postura evangélica?
  • ¿Hay que apostar por la cooperación internacional para mejorar la salud y la vida de tantas personas vulnerables que no disponen de unos mínimos sanitarios? ¿O debemos encerrarnos a una visión egoísta que solo tiene en cuenta nuestra propia realidad?

El Día Mundial de la Salud puede ser una buena ocasión para plantearnos estas preguntas y respondernos desde las enseñanzas de Jesús.

Sebastià Serra
Justícia i Pau Mallorca